Tu derecho


Tu derecho Tienes derecho a SER sin por ello necesariamente atentar contra el universo, tu derecho termina donde inicia el del prójimo, por más lejano que éste se encuentre, por más indiferente que pueda resultarte, a ti o a tus creencias, a ti o a tus limitaciones. Tienes derecho a buscar tu propio parámetro de cumplimiento, a exigirte más o mejor o buscar tu trascendencia soberana, siempre y cuando no violentes el derecho externo, no traslades tu necesidad al entorno, no te justifiques en el error ajeno. Tienes el derecho a buscar tu contraparte, tu amor incondicional, tu complemento y ser amado por ser quien eres, pero nada te permite generar dependencias basadas en tu carencia, o atar a la persona a tu lado por tu incapacidad de ser genuino. Tu derecho a ser amado, termina con la voluntad del otro para amarte o rechazarte. Tienes el derecho a triunfar en base a tu esfuerzo, a brillar por tu luz genuina, a alcanzar el podio y ser admirado, valorado y reconocido por tu eficiencia y tu entrega, pero nada te permite engañar y engañarte, aparentar que no aparentas, basar tu éxito en el esfuerzo ajeno, pensar que el fin justifica el medio y enfocarte en SER sin SER solo por pretender. Tienes el derecho de ser único, especial y distinguirte en base a tu esencia, tienes todo el derecho a mostrarte genuino, a congraciarte con tu individualidad, pero no tendrías jamás derecho a contaminar tu espacio con irreverencia, a llevar tu necesidad de protagonismo a oleajes de nostalgia, a establecer con excentricidad agresiva tu creencia de ser diferente. Tienes el derecho a conocer, entender, llegar al final de la profundidad, a llamar a las cosas por su nombre y a ser una persona consciente y centrada, racional y consistente, pero no pretendas denigrar a quien no entiende, despreciar a quien no llega o pretender vanagloriarte en ilusiones falsas de autonomía, tu alejamiento del mundo no te da derecho a proyectarte condescendiente. Tienes todo el derecho a mostrarte seguro, establecer tu cerca de certeza, manejar tu parcela de confianza y buscar generar en tu entorno escenarios de control, lealtad y estabilidad. Trabajar por ti y por tu presencia, intentar sobrevivir aunque temas caer. No tienes derecho a colgarte de los demás, proyectar tus miedos en otros, desconfiar de quién te abre el alma, inundar con dudas tu mirada y contaminar de miedos tu naturaleza ce